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Solidaria'17; "VAINILLA Y CHOCOLATE" por Tiresias

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Desde el martes 23 hasta el próximo sábado 27 publicaremos los once relatos finalistas del Concurso de Microrrelatos SOLIDARIA'17 organizado conjuntamente por INTERMON OXFAM y EL GRIFO INFORMACIÓN.

El acto de entrega de premios será el Domingo 28 a las once de la mañana. (Enlace al articulo de la Entrega de Premios del concurso)





La voz de papá solía crepitar como la ruda la corteza de un tronco, repitiéndome que la contabilidad de Dios es perfecta, que a nadie se le ha quitado algo sin darle algo. Podía palpar sus manos gigantes y anchas como tortas, enseñándome a mezclar la harina y amasarla para luego llevarla al horno; a distinguir la mantequilla, por su olor y su composición grasosa de la manteca; a batir la crema para adornar pasteles.



“Tú eres como la vainilla y yo soy como el chocolate”, me contestó cuando le pregunté cómo era yo, sin más explicaciones ni discursos. Desde entonces, intenté descifrar a papá: acariciar su rostro dulzón y espeso, encontrar las particularidades que me pudieran revelar quién era, pero no me lo permitió. Su cariño siempre fue distante, aunque no menos tierno.



La única vez que mi padre me dejó repasar mis dedos sobre su rostro estaba enfermo: fue el día en que hice un doble y extraño descubrimiento, el primero: la rencorosa cicatriz que le cruzaba la cara por la mitad y el segundo, lo que ya me lo temía: su cabello ensortijado, como un montón de piedrecillas blandas, tan diferente del mío, que me revelaba una condición distinta, distante. “¿Ves, no soy tu padre?, te abandonaron al nacer, como a mí, pero tú no aprendiste a hacer pan en la cárcel, como yo, Beto”, me espetó.



Ese día que cambió mi vida, papá no dejó de ser el mismo. Cuando aprendí a diferenciar las monedas y los billetes, a reconocer las diferencias de cada una conforme su tamaño, labrado, texturas, noté que las personas guardaban un extraño silencio cuando se dirigían a papá, junto al mostrador. “Seguro es la cicatriz”, pensaba, “la gente no se da cuenta de sus propias cicatrices”.




Hoy, que repaso con los dedos por segunda vez su rostro adormecido, casi inerte en esta cama de hospital, lo encuentro envejecido, con la piel blanda y arrugada, como el mapa de un tesoro perdido. No me extraña la reacción de los enfermeros, tan parecida a la de los clientes de la panadería. No hace falta verlos para comprender que les es ajeno mi cabello como el sol, mis manos como la harina, que el mundo tardará en comprender que somos un pastel hecho con el mismo chocolate y la misma vainilla. 


4 Comentarios

1

"Vainilla y Chocolate" me pareció un relato excelente. Una historia para entender una forma de asimilar las diferencias humanas.

escrito por Paulo Jaramillo 28/ene/18    14:46
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El cuento "Vanilla y Chocolate" cuenta una bella historia, diferente, original. Demuestra que los seres humanos podemos convivir pese a las diferencias. Me encantó.

escrito por Julie Cadena 28/ene/18    14:43
3

Me ha gustado el relato "Vainilla y Chocolate" por su vitalidad y su originalidad. Cuenta una historia de fondo en que se ve posible convivir con diferencias y que las barreras nos las pone la sociedad.

escrito por Paúl Tejada 28/ene/18    14:38
4

El cuento "Vanilla y Chocolote" esconde de fondo una historia sensible de una persona no vidente, de otra condición (blanco), que es adoptado por otra. La solidaridad se refleja en esa necesidad de aceptarnos distintos. Me parece una bella historia. Felicidades.

escrito por Catalina Rodríguez 28/ene/18    14:31

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01

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