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NO SOLO SOMOS LAZOS ROSAS por Pepi hoyos

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NO SOLO SOMOS LAZOS ROSAS


Hace unos días una compañera de batalla me pidió el favor de que escribiera mi experiencia como afectada de cáncer de mama. Sabía que, aunque sería duro, con ello podríamos ayudar a alguna otra mujer que en este momento estuviera pasando por esta enfermedad.


Es la primera vez que hablo tan abiertamente de todo, quizás porque sé, que no todo el mundo está dispuesto a escuchar. Vivimos en un mundo donde lo feo, todo lo feo o triste, se ha de ocultar. No quiero mandar un mensaje negativo con mi experiencia sino todo lo contrario, soy el ejemplo vivo de que esta enfermedad se puede curar. El testimonio de que la vida se abre camino incluso en las circunstancias más difíciles.


Para mí esta enfermedad no era una desconocida. Por desgracia, el cáncer se llevó a mi madre cuando yo sólo tenía 11 años. A pesar de ello, nunca he vivido con el miedo de que pudiera pasarme a mí.


Supongo que pensaba que vivía en una burbuja. Esa burbuja que nosotros mismos creamos cuando pensamos que " a mí no me va a tocar". Pero no fue así.


Con 44 años me diagnosticaron cáncer de mama y no fue la única sorpresa, ya que venía acompañada de la noticia de que eran 3 tumores diferentes, cada uno de ellos con unas características diferentes. Si ya es un golpe duro recibir el diagnóstico de la enfermedad, cuando te dicen que tienes 3 tumores te derrumbas y lo primero que piensas es que las posibilidades de superar todo esto, la verdad, son pocas.


A las pocas semanas de recibir los resultados de las biopsias entré en el quirófano.


Fueron 9 horas de intervención en la que me practicaron una mastectomía bilateral severa. Para quien no lo entienda con estas palabras seré clara: me quitaron los dos pechos y los ganglios del brazo izquierdo porque estaban afectados.


La recuperación fue muy dura pero más duro aún fue el momento de enfrentarme al espejo y ver esas dos grandes cicatrices donde antes estaban mis 2 pechos.


A los 2 meses de la intervención quirúrgica empezaron los tratamientos con quimioterapia. En un principio serían 6 meses, pero al final, por causa de los tipos diferentes de tumores, se alargaron y fueron 15 meses el tiempo que estuve unida a esa máquina y a todas las consecuencias que conlleva un tratamiento como este.


Llegó un momento en el que me miraba al espejo y no me reconocía. Pero como dije al principio, la vida se abre camino y se agarra a un hilo que se llama "instinto de supervivencia" que nos hace superar los obstáculos más difíciles.


Llegó el día de mi última quimio y recuerdo que lloraba porque no creía que esa pesadilla hubiera terminado.


Hoy en día, 4 años después, sigo con mi tratamiento de Tamoxifeno y mis revisiones cada 6 meses. Me han realizado varias biopsias por sospecha de nuevo de la enfermedad y he pasado por varias operaciones para la reconstrucción de los pechos.


A pesar de todo intento llevar una vida normal, aunque sé que todo esto, me ha marcado para siempre.


Y como soy de las que piensa que hasta de lo malo, hay que sacar lo positivo, me quedo con todo el cariño recibido hasta hoy y con que esas cicatrices que antes odiaba, ahora las amo porque me recuerdan que yo, fui más fuerte que esta enfermedad.


La historia de Loli es parecida y a la vez diferente a la de Isabel. Parecida porque la enfermedad a la que le tocó enfrentarse también hace 4 años fue la misma. Diferente porque la vivió de otra manera.


“El cáncer de mama llamó a mi puerta cuando tenía 54 años. Tenía antecedentes familiares, pero nunca en la vida me imaginé que podía tocarme a mí. Recuerdo como cuando me dieron la noticia salí de la consulta del médico enfadada con todo, hasta conmigo misma. Me encerré en mi cuarto y estuve 1 día entero sin hablar con mi marido ni mis hijos. Desde el primer momento pensé que el diagnóstico era equivocado y que yo no estaba enferma. Odio esa palabra "enferma". Jamás he querido que me digan que era enferma de cáncer. Cuando reconocí que tenía que enfrentarme a un gran enemigo desconocido, le puse un nombre. Lo llamé "Alíen".


Llamé por teléfono a mis hermanos y les di la noticia. Luego reuní a mis dos hijos (de 15 y 17 años) y se lo dije a ellos. Empecé a tener una aptitud más positiva y dije a ese "Alíen" y a mí misma, que si lo que quería era echarme de mi casa, no lo conseguiría.


En 1 mes me operaron. Me quitaron un trozo de pecho y 2 ganglios de la axila que estaban afectados. Cáncer de mama pobremente diferenciado con micro metástasis. Ese era el nombre completo del tumor. Luego vinieron 4 ciclos de quimioterapia cada 21 días, 12 tratamientos de quimioterapia semanales y 16 sesiones de radioterapia. Para mí, una de las experiencias más duras no fue que se me callera el pelo. Por el contrario, cuando éste volvió a salir, lo que más me costó fue salir a la calle con el pelo corto y subía y bajaba las escaleras de mi casa una y otra vez, dudosa de hacerlo. Pero al final, lo mismo que enfrenté la enfermedad, enfrenté ese momento y lo conseguí.


Uno de los efectos secundarios que más hicieron mella en mí fue en las uñas de las manos. Los dedos se me pusieron completamente negros y la infección de las uñas era tan grande que no podía ni coger un vaso de agua y mi marido me tenía que bañar porque yo no podía hacerlo. Lloraba impotente de dolor sin saber que me pasaba y si aquello era normal.


Me fui a la consulta de mi oncólogo y cuando vio todo lo que tenía en los dedos me dijo que nunca antes había visto algo parecido. Me pasó a la consulta de la Unidad de Día, donde están "las niñas", como así llamamos a las maravillosas enfermeras que nos atienden cuando estamos con las quimios. Me limpiaron las uñas, me quitaron como pudieron la infección y todo el pus que tenía y me prohibieron hacer cualquier cosa con las manos. Ellas fueron las que salvaron mis dedos porque sinceramente, llegué a pensar que me los cortarían de cómo estaban.


Hoy en día, como he dicho antes, 4 años después, sigo con tratamiento de Letrozol y mis revisiones cada 6 meses.

Para mí el cáncer de mama es sinónimo de "soledad". La soledad que sientes cuando has de enfrentarte a él, pues eres tú, solamente tú quien tiene que ser más fuerte y vencerlo. La soledad que sientes cada día cuando estas enganchada a esa máquina que te mete en las venas ese veneno que mata el "Alíen", pero que te salva la vida. La soledad que sientes cuando has de sacar tu mejor sonrisa y disimular delante de los demás para que no vean lo mala que estas o el miedo que sientes. La soledad a la que tuve que enfrentarme día a día en mi casa, al tener a mi familia fuera y lo que más me dolió, la soledad con la que tuvo que vivir mi marido todo mi proceso. Y la soledad que sientes cuando te encuentras a alguien y te dice "que bien te veo" o " que bien estás y que bien te lo pasas, no te pierdes una". Es otra de las cosas que no soporto. ¿Qué me ves bien, arreglada y pintada? ¿Qué sabrás tú lo que tengo que vivir cada día? No saben que mi apariencia muchas veces, quizás demasiadas, es pura fachada para que no se den cuenta de que vivo constantemente con el miedo.

Siempre he sido una mujer alegre y dicharachera. Una mujer que siempre ha estado riendo y a la que le encantaba bailar y cantar. Hasta cantaba en el coro de la hermandad del Rocío de mi pueblo. Hoy esa alegría sigue estando presente en mí, pero de otra manera. Tengo la alegría que me da el haber superado esta enfermedad. La alegría de tener a mi marido, a mis hijos y a mis amigas, esas amigas que he encontrado en este duro camino y con las que puedo hablar abiertamente de lo que siento, lo que me pasa, porque son las únicas con las que puedo ser sincera y a las que no puedo mentir porque se han enfrentado a lo mismo que yo. Es una de las cosas buenas que me ha traído el "Alíen", conocer a otras mujeres que han pasado, cada una a su manera, por todo esto. Que entienden lo que pienso, lo que siento y a las que puedo contarles todo sin que me digan que soy una pesada y que siempre estoy con lo mismo.

Esa alegría a veces, muchas veces, se ve enmascarada por el miedo. El miedo que se siente cuando tienes una revisión, el miedo que tienes cuando te notas algún dolor en alguna parte del cuerpo y piensas que este maldito "Alíen", está aquí otra vez. El miedo que tienes al quedarte dormida cada noche y no despertar.

La cirugía y los tratamientos consiguieron llevarse el cáncer. Logré vencerlo. Le gané la batalla y estoy orgullosa de ello. De lo que no me siento orgullosa es que te llevaste conmigo mi alma.

Estos son testimonios reales de dos mujeres que tuvieron que enfrentar la dura realidad de enfrentarse al cáncer de mama. Hoy 19 de octubre, se celebra el Día Mundial contra esta enfermedad a la que cada día se enfrentan más mujeres. Una enfermedad que, a día de hoy, tiene un índice de supervivencia de más del 90% de los casos si se diagnóstica a tiempo y para la que cada vez hay mejores tratamientos. Para ellas, para ese 90% que consiguen superarla y para el resto, el otro 10% que no lo consiguen va dedicado este artículo. Para las que puedan estar pasando por este duro momento queremos decirles que, si no se rinden y luchan con todas sus fuerzas, se puede vencer.

A todas nosotras muchas veces se nos dice que somos ejemplos de lucha y se nos trata como si tuviéramos superpoderes y una capa de heroína con la que vamos sorteando los duros obstáculos que encuentras cuando tienes que enfrentar esta enfermedad. No somos heroínas, no tenemos superpoderes y no somos como super woman. Somos mujeres que un día pasamos la difícil prueba de tener que enfrentar una enfermedad grave y que lo único que nos queda por hacer no es ni más ni menos que confiar en los médicos, en los tratamientos y en nosotras mismas. Testimonios vivos de que se puede superar. Por todas y cada una de vosotras.

Porque no somos solo lazos rosas.




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Cambioclimatico3


"Como bien explican en el blog culinario El comidista, el pan tucama original que gracias a mi menorquina madre he podido disfrutar desde que tengo uso de razón, comienza por un buen pan, de tipo payés, de estos que tienen huecos y espacios que serán colonizados en su momento por el aceite de oliva..."

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Muertos gurtel
Siento decepcionar a muchos de los incondicionales de Halloween, esa fiesta importada, de tradición celta y con mucho arraigo en los países sajones.
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Plantarunrbol

"Entre el ingenio del poeta cubano José Martí y la adaptación del relato de un mensajero del islam se hallan las razones de una recomendación principal: antes de dejar la vida –o de que esta nos deje- importa hacer tres cosas. A saber:..."

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Periodistacontactaconnosotros
Seorganancapturatuconciencia

Por cada reproducción del video se dona un céntimo a la Asociación protectoras de animales 'Peludos de Córdoba' y ya ha conseguido recaudar 1.000€. El objetivo ahora es llegar a las doscientas mil reproducciones y continuar, al final del articulo insertamos el video, merece la pena conocer las historias que en el se cuenta y de paso se colabora con una buena causa. 

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NOTICIASPOLITICALOCALLOGO
Op Azano Sevilla Editada.Imagenfija002

Los implicados son 3 personas, una de ellas, antigua cuidadora de la víctima, una anciana de 90 años.

Los autores del asesinato conocían perfectamente los hábitos de la víctima y dónde ocultaba el dinero.

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Trodereyes1
"El último rey que tuvo Carmona, hace ya un milenio más o menos, fue, como ya sabe usted, Al-Aziz ben Ishaq al-Mustazhir..."
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CALLECONGENTE 1
No, nos arruguemos, sobre todo, porque no tenemos ninguna razón para hacerlo.
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Amontero 2
La producción en serie no es propia de esta cadena de montaje, dispensada sea la comparación si en algo viene a propósito de la fotografía.
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016LLAMA
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Bienvenidosrefugiados