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QUIEN NO TE CONOZCA QUE TE COMPRE por Francisco Eslava.

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QUIEN NO TE CONOZCA QUE TE COMPRE



Allá por los comienzos de los sesenta, una tarde parda y fría. Los colegiales de tercero de primaria del colegio San Felipe Neri de Cádiz, Cadi, estudian. 


La luz cenital atraviesa la gigantesca montera desde la azotea al resguardo de la torre de Tavira y las de San Antonio. Con timbre sonoro y hueco, truena el maestro, don Manuel, un joven bien vestido, fuerte y espigado que lleva un libro en la mano. De él tengo el grato recuerdo de recibir mi primera gran hostia a mano llena. Todos sacamos de nuestros respectivos pupitres de madera el volumen de lectura S.M. A una indicación, y por riguroso orden alfabético, se inicia el texto en voz alta.


Mientras llega mi turno me recreo en la ilustración del contenido: Un campesino de aspecto bonachón lleva un burro de reata. No me da tiempo a más cuando escucho el primer párrafo: “No nos atrevemos a asegurarlo, pero nos parece y querernos suponer que el tío Cándido fue natural y vecino de la ciudad de Carmona”. Todas las miradas del aula se lanzaron hacia mí como depositario de una diana en el rostro. Entre risas y jolgorio no sabía dónde meterme, si bajo el pupitre o escudarme con la tapadera del mismo. Todos conocían mi lugar de nacimiento por ser extraño entre una generalizada matriculación gaditana.


El bullicio fue interrumpido por un sonoro golpe de regleta en la mesa del maestro, mientras yo buscaba alguna sima que me engullera. Apenas pude seguir el texto de referencia cuando mi turno se acercaba. Julián, mi compañero de mobiliario, no podía aguantar la presión del momento, su rostro enrojecido delataba que de un momento a otro iba a estallar. Se hizo un silencio sepulcral. Me llegó la hora de leer: “El tío Cándido… Con la buena vida que se daba se había puesto muy lucio y muy gordo“. Aquello fue el desmadre. De la risa a la pedorreta descontrolada fue avanzando la lectura entre amonestaciones docentes y cachondeo multitudinario.


Aquel incidente infantil sirvió para introducirme en el interés por la lectura de cuentos y chascarrillos andaluces de carácter didáctico y moralizante. De ellos pasé a Esopo, a los exiemplos del Conde Lucanor y de Patronio… y así por un extenso recorrido en busca de la originalidad, la crítica, la sátira y la reflexión, entre otros atributos literarios. La decadencia de la fábula se ha acrecentado en los últimos tiempos, proliferando un nuevo tipo de género popularizado más próximo al cuentista. De ello puede dar fe el tío Cándido, que permanece en nuestra literatura de la mano de Juan Valera.


Tío Cándido sigue siendo de Carmona. No sabremos nunca si ese era su nombre de pila o mote calificativo de su insignificante malicia. Tal vez algún historiador de la nueva ola carmonense tome nota y disponga de tiempo y arreos para despejar la incógnita en el futuro, porque los personajes de Varela continúan en el escenario donde se produjeron los hechos narrados en la fábula o cuento. Si me apuran hasta se podrían identificar por su similitud como digo con personajes públicos actuales. Por un lado está el fallido “estudiante pendenciero, jugador, aficionado a mujeres y muy desaplicado”. Tan dicharachero y embaucador que se aprovecha de la candidez del ser humano agradeciendo mercedes hasta con lágrimas en los ojos.


También están los serviles acompañantes “sopistas” del convertido en burro, que son mera comparsa de jáquima y cabestro dispuestos al hurto como hazaña personal. Y como no, los hay todavía Cándidos: “Luego, acercándose al burro y hablándole muy quedito a la oreja, pronunció estas palabras, que han quedado como refrán:-Quien no te conozca que te compre”. 



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Usted "las afinas". Ese borrico ya no lo compran ni en el Real...

escrito por Banderías 27/jun/17    00:12

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Como te decía, amigo Sancho, allá a los lejos distingo a la que llaman de buena fe Carmonagincia; atalaya propuesta candidata como ciudad mágica por el Patronato de Magos. Atraído por su reciente fama de azarosa, vamos a acercarnos con precaución

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Promesas

Nosotros no somos capaces de recordar cuanto tiempo lleva el cartel en ese lugar, creemos que está ya mimetizado con el paisaje y simplemente es algo cotidiano a nuestro paso, el objetivo incansable del captacán ha vuelto a dar en el clavo.

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Destrozos en el real

El nuevo robo se perpetró el pasado seis de enero y fue la patrulla de la Policía Local quien descubrió la puerta forzada de la escuela y avisó a su Directora de lo que había ocurrido, al mismo tiempo que puso el hecho en conocimiento de la Guardia Civil quien es la competente en estos casos para iniciar la investigación.

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