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​OBSESIÓN por Sonia López Souto ©

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OBSESIÓN por Sonia López Souto. © 


Llega la noche y la luna me sorprende caminando rumbo a mi cita de todos los días. Oculto mi rostro con el cuello de mi abrigo y mis pasos decididos me llevan hasta el callejón dónde siempre la espero. El único lugar que consigue calmar mi ansiedad. Al menos por un tiempo.


No se oye ningún ruido en la calle, salvo el lastimoso ladrido lejano de un perro callejero, que dura escasos segundos. Apoyo mi hombro contra la pared de mi oscuro escondite mientras espero pacientemente a que ella llegue. Ni siquiera necesito comprobar el reloj, ella es siempre puntual.


Y de repente, como si mi corazón lo intuyese, se acelera incluso antes de escuchar el ruido de sus tacones al pisar con fuerza. Ya puedo imaginar el movimiento sensual de sus caderas y la expectación que eso genera en mí, altera todos mis sentidos.


Entonces la veo. Tan segura de sí misma al caminar, tan imponente. El vaivén de su cabello suelto acaricia su anatomía tal y como me gustaría hacer a mí. Me relamo sin apenas ser consciente de ello, deseando acercarme a ella y sentir el tacto de su piel. Deseando poder dejar mi marca en ella, mi esencia. Para que cuando otros hombres la vean, sepan que ya tiene dueño.


Desde que nos cruzamos por primera vez por casualidad, no puedo dejar de pensar en ella por más que lo intente. Ha ocupado cada rincón de mi mente hasta el punto de que no consigo concentrarme en el trabajo. Un fallo más y me echarán, ya me lo han advertido. Y sin embargo, nada de eso me importa en cuanto la veo acercarse a mí. En este momento se me olvida todo.


Contengo la respiración cuando pasa por mi lado sin verme. Está tan cerca que podría estirar mi brazo y rozarla, pero no lo hago. Nunca haré nada más que observarla en la distancia. No sé cómo se llama ni dónde vive exactamente. Y no me atrevo a averiguar nada de ella porque sería peligroso. Lo sé, lo siento así. Pues mis manos arden por tocarla, mis labios anhelan besarla, mis ojos piden observarla por horas, admirando ese cuerpo que me trae loco. Se me seca la garganta cada vez que está cerca y mi corazón se desboca. Tiemblo por entero de deseo.


Cada mañana me juro no volver a acudir al callejón pero cada puesta de sol salgo de mi casa y me aposto en él para poder verla aunque sólo sea un instante. Y cada noche me cuesta más contenerme para no tocarla, pero la dejo ir siempre, simplemente permitiéndome llenar mis ojos de su figura hasta la vez siguiente. Atesorando su imagen en mis retinas para poder soñar con ella.


Es sólo allí donde me permito ir más allá. Dónde le hago todo cuando desearía darle en la vida real. Es allí dónde mis instintos vagan libres, sin restricciones. Dónde es mía y está tan dispuesta y ansiosa como yo por fundirnos piel con piel.

La dejo ir y regreso a casa, tan excitado que duele. Y calmo mis ansias en la ducha, donde permito que mis manos hagan su voluntad mientras mi mente recuerda cada detalle de ella. Sus bellos ojos verdes, sus mejillas sonrosadas por el frío de la noche, sus labios llenos, su cuerpo de curvas imposibles. El frío agua arrastra finalmente consigo toda mi frustración y mi deseo, dejándome completamente vacío e insatisfecho. Siempre es lo mismo.


Sé que debo dejar de hacerme esto, que es insano, pero me resulta del todo imposible no acudir al callejón cada noche. Es mi tortura y mi consuelo. Porque verla me daña, pero no hacerlo es peor todavía. Ya lo intenté y por eso claudico siempre y me dejo llevar por mis ganas.


Aunque quiera más, sé que así seguiré día tras día, noche tras noche. Anhelando algo que no podré tener. Deseando a una mujer que no será para mí. Espiándola desde un callejón. Acechándola en la oscuridad sin atreverme a ir más allá. Porque sé que para ella soy invisible. Uno más de tantos que la admiran en la lejanía. Alguien que no merece ni un minuto de su tiempo. Que no tiene ninguna posibilidad de obtener jamás su atención.


Y a pesar de todo, no dejaré de verla. Por más que me prometa a mí mismo que me olvidaré de ella, sé que no lo haré. ¿Por qué? Porque ella es mi locura. Mi obsesión.



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Cambioclimatico3


"Como bien explican en el blog culinario El comidista, el pan tucama original que gracias a mi menorquina madre he podido disfrutar desde que tengo uso de razón, comienza por un buen pan, de tipo payés, de estos que tienen huecos y espacios que serán colonizados en su momento por el aceite de oliva..."

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Muertos gurtel
Siento decepcionar a muchos de los incondicionales de Halloween, esa fiesta importada, de tradición celta y con mucho arraigo en los países sajones.
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Plantarunrbol

"Entre el ingenio del poeta cubano José Martí y la adaptación del relato de un mensajero del islam se hallan las razones de una recomendación principal: antes de dejar la vida –o de que esta nos deje- importa hacer tres cosas. A saber:..."

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5 Comentarios

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Genial... !!! Eres una genia Sonia !! Te admiro

escrito por Abby 08/nov/16    00:35
2

Guau!,cada vez te superas,es impresionante la mezcla que causa este relato.Bravo

escrito por Cristina 08/nov/16    00:29
3

¡¡Impresionante!! como todo lo que escribes, eres una genia Sonia

escrito por Mely Mely 07/nov/16    16:32
4

Espectacular sin duda. Un relato impresionante que ha puesto de punta todo mi vello... Me gustaría saber dónde puedo encontrar más obras de esta escritora. Gracias.

escrito por Marina 07/nov/16    13:01
5

Sos una genia

escrito por Silvina 07/nov/16    10:58

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Periodistacontactaconnosotros
Seorganancapturatuconciencia

Por cada reproducción del video se dona un céntimo a la Asociación protectoras de animales 'Peludos de Córdoba' y ya ha conseguido recaudar 1.000€. El objetivo ahora es llegar a las doscientas mil reproducciones y continuar, al final del articulo insertamos el video, merece la pena conocer las historias que en el se cuenta y de paso se colabora con una buena causa. 

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NOTICIASPOLITICALOCALLOGO
Op Azano Sevilla Editada.Imagenfija002

Los implicados son 3 personas, una de ellas, antigua cuidadora de la víctima, una anciana de 90 años.

Los autores del asesinato conocían perfectamente los hábitos de la víctima y dónde ocultaba el dinero.

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Trodereyes1
"El último rey que tuvo Carmona, hace ya un milenio más o menos, fue, como ya sabe usted, Al-Aziz ben Ishaq al-Mustazhir..."
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CALLECONGENTE 1
No, nos arruguemos, sobre todo, porque no tenemos ninguna razón para hacerlo.
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Amontero 2
La producción en serie no es propia de esta cadena de montaje, dispensada sea la comparación si en algo viene a propósito de la fotografía.
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016LLAMA
ANUNCIOCARMONACONSTRUYEFORMATOMEDIANO
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Bienvenidosrefugiados