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MENUDO CUAJARÓN ES ESTA VIDA por Antonio Montero Alcaide.

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Tribuna por Antonio Montero, publicado en Diario de Sevilla el 31/Octubre/2016 


MENUDO CUAJARÓN ES ESTA VIDA. 


CUARENTA años más tarde de entregar los originales a una editorial, Saramago vio publicada una novela que escribió con treinta y un años, Claraboya, en la que, con austera parquedad y en sentencia inapelable, afirma que "morir es haber estado y ya no estar". Esta manera física de la muerte, como vacío del espacio que ocupó el ser, tiene otra forma de acontecer o desencadenarse, puesto que quitarse de en medio de este mundo, morir, escribe el Nobel portugués en Ensayo sobre la ceguera, "siempre es una cuestión de tiempo". Si bien, distinto resulta el final cuando no se presenta con su tiempo propio, sino a destiempo. Dado que "la muerte no es toda igual, lo que es igual es estar muerto"; ya que así, con clarividencia estoica, también lo anuncia el escritor en su Memorial del convento. Y sin abusar del mal fario, del repeluco que parece provocarse cuando se mienta la parca, una muerte es la del no estar, la de haber cumplido el tiempo de la presencia, y otra la del olvido, que deja todavía más en abandono la sepultura por la negligencia de la desmemoria.



Los escritores -que a esto quiere llegarse aunque el exordio haya resultado fúnebre- suelen contar con el amparo de las páginas que compusieron mientras estaban -una manera de decir, asimismo, que fueron-. Pero, para que tal amparo se haga recuerdo efectivo, necesaria es la serena contribución de la lectura.



José María Requena, novelista, poeta, ensayista, a la vez o por eso mismo que periodista, legó una amplia y depurada obra literaria tras su muerte en 1998. Nacido en 1925, en la localidad sevillana de Carmona, sostenía que la patria de la infancia es uno de los mejores aposentos para las musas -si escapan de la vigilancia de Apolo en el Parnaso-, un venero de argumentos, un elenco de personajes que, de un modo u otro, se aparecen cuando el reclamo de las páginas en blanco ha de ser resuelto con las mejores disposiciones de la escritura.



En 1971, tras muchas noches de vigilia dadas a la escritura, después de regresar a casa tras su oficio periodístico, ganó el Premio Nadal con su primera novela publicada y más conocida, El Cuajarón. De la razón del título, pronto de cuenta el autor en una nota introductoria a su novela: "Menudo cuajarón es esta vida, remolino de verdades y mentiras, pesadilla en la que acaso sea lo más sobrehumano el hecho de poder barajar con sabrosa desgana los naipes todos del tiempo: la angustia, con sus astillas de presente; la esperanza, con sus madejas de ingenuidad, y la memoria, igual que un saco de sorpresas perdidas, que no se resiste a ser sangre morada, vida muerta en ese universo pequeñito que viene a ser un cuajarón".



Con ese ritmo quebrado en el que se descuadernan y alternan pasado, presente y futuro -memoria, angustia y esperanza-, Requena cuaja su novela al modo en que la vida misma, según sostiene, se hace un pastoso cuajarón. Esta manifestación plástica de la sangre también asistió al escritor cuando, en 1956, quedó finalista del Premio Adonais de poesía con su libro La sangre por las cosas: "Retratos es difícil no tener./ La vida es un retrato que se agranda / al paso de la sangre por las cosas".



Aunque pensó realizar los estudios de Filosofía y Letras, Requena, instado por su padre, acabó licenciándose en Derecho, en la Universidad de Sevilla, para ingresar después en la Escuela de Periodismo de Madrid. Tras desarrollar su labor periodística en Bilbao, como redactor de La Gaceta del Norte, regresó a su tierra, en 1964, como subdirector de El Correo de Andalucía, periódico del que fue director en tiempos difíciles (1975-1978), con un arriesgado ejercicio de equilibrismo. Acabado este desempeño, se dedica de lleno a la actividad literaria y colabora como columnista hasta pocas fechas antes de su muerte.





Su obra literaria, además de la ya adelantada, incluye otros libros de poemas: Gracia pensativa(1969), La vida cuando llueve (1987); novelas: Pesebres de caoba (1982), con la que obtuvo el premio Villa de Bilbao, Agua del Sur (1988), Las naranjas de la capital son agrias (1990), premio Luis Berenguer, Los ojos del caballo (1991) o Etapa fin de sueño (1993); además de ensayos, relatos cortos e incluso una obra teatral. Y, sin embargo, el amparo de este testamento vicario no ha redimido, como debiera, la definitiva muerte del olvido. Dos meses antes de morir, postrado por la enfermedad, José María escribió: "Hoy me siento muy campo / muy calle vacía esperándome / muy nada a punto de llevarse. / Prefiero no amargarme con nombres / ni con recuerdos ni futuros. / Voy a echar mi alma / a rodar por una ladera, / a ver si alguien la detiene y la besa: / ¿Eres tú el alma de José María?". 


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Cambioclimatico3


"Como bien explican en el blog culinario El comidista, el pan tucama original que gracias a mi menorquina madre he podido disfrutar desde que tengo uso de razón, comienza por un buen pan, de tipo payés, de estos que tienen huecos y espacios que serán colonizados en su momento por el aceite de oliva..."

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Muertos gurtel
Siento decepcionar a muchos de los incondicionales de Halloween, esa fiesta importada, de tradición celta y con mucho arraigo en los países sajones.
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Plantarunrbol

"Entre el ingenio del poeta cubano José Martí y la adaptación del relato de un mensajero del islam se hallan las razones de una recomendación principal: antes de dejar la vida –o de que esta nos deje- importa hacer tres cosas. A saber:..."

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Periodistacontactaconnosotros
Seorganancapturatuconciencia

Por cada reproducción del video se dona un céntimo a la Asociación protectoras de animales 'Peludos de Córdoba' y ya ha conseguido recaudar 1.000€. El objetivo ahora es llegar a las doscientas mil reproducciones y continuar, al final del articulo insertamos el video, merece la pena conocer las historias que en el se cuenta y de paso se colabora con una buena causa. 

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NOTICIASPOLITICALOCALLOGO
Op Azano Sevilla Editada.Imagenfija002

Los implicados son 3 personas, una de ellas, antigua cuidadora de la víctima, una anciana de 90 años.

Los autores del asesinato conocían perfectamente los hábitos de la víctima y dónde ocultaba el dinero.

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Trodereyes1
"El último rey que tuvo Carmona, hace ya un milenio más o menos, fue, como ya sabe usted, Al-Aziz ben Ishaq al-Mustazhir..."
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CALLECONGENTE 1
No, nos arruguemos, sobre todo, porque no tenemos ninguna razón para hacerlo.
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Amontero 2
La producción en serie no es propia de esta cadena de montaje, dispensada sea la comparación si en algo viene a propósito de la fotografía.
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016LLAMA
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Bienvenidosrefugiados