Comentarios 1

DE BUENOS Y MALOS JEFES por Ana Isabel Varela

|



Signos de fejes toxicos e1495792254863


Hay quien dice que el mejor jefe es el jefe muerto. Y así es, si el jefe es el ejemplar más común de jefe: el mal jefe. Porque, desafortunadamente, todos nos hemos encontrado con algún mal jefe a lo largo de nuestra vida laboral. Pero encontrarte con uno bueno, en cambio, es más complicado. Quizá los buenos jefes son algo así como los linces: una especie en peligro de extinción. Habrá, pues, que aprender a reconocerlos para saber apreciarlos y, sobre todo, cuidarlos, para que los pocos que quedan no se extingan.


Si, como yo, a lo largo de tu vida, has procurado mantenerte a distancia prudencial de los jefes, has hecho caso del refranero español que te aconseja ” del jefe y el mulo, cuanto más lejos, más seguro“. Y es que cualquiera de ellos, en el momento menos esperado, te puede soltar una coz. El mulo, de una patada literal. El jefe, con su maltrato o su simple falta de consideración, que proviene de una creencia fundamental: tú no eres una persona, sino un empleado. Olvida que, a menudo, uno no es sólo lo que hace, sino lo que es, lo que ha sido e, incluso, lo que llegará a ser algún día. Como al mal jefe eso ni se le pasa por la cabeza, olvidará darte los buenos días cuando llega o despedirse de ti cuando se va. Él es así: reserva su educación para la gente que considera de su nivel, convirtiéndose, automáticamente, en un maleducado más, al tratarte como si formaras parte del mobiliario de la oficina. Por si acaso, no lo olvides: tú no eres una mesa ni una silla, sino una persona. Tampoco eres invisible, por más que, a veces, se comporten contigo como si lo fueras. 


Los malos jefes son fáciles de distinguir, por más que en ocasiones se te presenten como lobos con piel de cordero. En un primer momento se acercarán a ti cordialmente y hasta puede que te digan que no creen en las jerarquías. Esa especie de jefe es, de todos los malos jefes posibles, la más peligrosa. Sí, porque se ganarán tu confianza, consiguiendo que olvides que son tus jefes y, sin saber cómo, se meterán en tu vida disfrazados de amigos. Ojo, porque cuando menos te lo esperes, zas, se aprovecharán de tu trabajo. ¿Cómo lo harán? Muy fácil: lo llamarán trabajar en equipo,aunque tú y yo sabemos que se han limitado a firmar lo que tú solito has hecho de arriba abajo, de principio a fin. Olvidarán compartir el sueldo y los méritos, pero no se lo tomes a mal. Simplemente, aléjate de su camino antes de que sea tarde. Es decir, antes de que la rabia por la traición te desborde y te sientas tan frustrado que te dediques a soltar bilis sin que nadie te haga caso. Compréndelo, acabarás por parecer un despechado más, y ni tú ni yo, ni nadie, escucha a la gente que se dedica a quejarse. Nos provocan desconfianza.


En general, un mal jefe no llegará a tanto como aprovecharse de tu trabajo. Simplemente, puede que no se dé cuenta, por ejemplo, de que ha llegado tu hora de irte a casa. Puede que él cumpla su horario a rajatabla. O puede que no. Da igual. El mal jefe se comporta como si tú no tuvieras vida más allá del trabajo. Peor aún, como si ni siquiera tuvieras derecho a ella. No me preguntes por qué, pero parece pensar que la oficina es tu casa. En suma, para un mal jefe tú no eres un ser humano, sólo un empleado y, por tanto, alguien inferior a él. Después de todo, tú eres el trabajador y él, el jefe, ¿no? Por algo será.

Jefe tc3b3xico forges 01


Por el contrario, el buen jefe sabe que existes fuera de las 4 paredes entre las que te ve a diario. Y él recuerda que, por mucho que te guste tu trabajo, hay un tiempo que es tuyo. Después de todo, la mayoría de nosotros trabajamos para ganarnos la vida y el dinero nos sirve, sobre todo, para comprar tiempo. Eso que nunca nos sobra. Consecuentemente, cuando llegue tu hora y algún trabajo de última hora te haga demorarte más de la cuenta, ese buen jefe que has tenido la suerte de cruzarte en tu camino, te preguntará qué haces por allí todavía. Y si, por algún motivo, te necesita más de lo exigible dentro de tu horario y llega a pedirte que te quedes más allá de él, no lo olvidará. Y otro día, te permitirá irte antes a tu casa o te compensará de alguna otra forma. Sí, chicos, buenas noticias: los buenos jefes son escasos pero los buenos empleados lo son, probablemente, en igual medida. Y un buen jefe es lo suficientemente listo como para entender que tenerte contento hará de ti un empleado excelente o, al menos, mejor de lo que ya eres.


Un buen jefe no cree saberlo todo. Sabe que, desde su puesto, hay cosas del día a día que se le escapan. Por eso, no temerá preguntarte algo, si piensa que tú puedes saber la respuesta. Y así, a la vez que te hace sentir útil preguntándote, es lo bastante sabio como para entender que, para aprender, hay que saber no todas las respuestas, sino más bien, el camino para hallarlas. Después de todo, preguntando, se llega a todas partes, además de a Roma.


Un mal jefe será parco en elogios y generoso en críticas. Creerá que, obrando así, te ayuda a mejorar y no sientes tentaciones de alejarte. Mientras, es probable que tú dudes de tus capacidades cada vez más. Tu motivación desaparece con un mal jefe, porque te sientes injustamente tratado. Y es que hay jefes que creen que a quien necesitan motivar es a los malos empleados. Inocentes ellos, que no saben que a quien no quiere trabajar, nada le hará cambiar de actitud. Si son halagados, lo toman en serio, con lo cual creen que no necesitan mejorar. Si se les critica, se consideran acosados. En definitiva, no hay manera de acertar con ellos. Entretanto, no sabrán lo fundamental: cuidar al que ya es buen empleado. Vamos, lo que es salvar los muebles.


Y sí, hay cursos para aprender a ser un buen jefe. Lo llaman gestionar eficazmente los recursos humanos. El título ya te da una idea cabal de por dónde van los tiros. Hablar de los empleados como recursos es muy feo y, sobre todo, olvida los seres humanos que hay, siempre, detrás de los trabajadores. En cuanto a la expresión gestionar, si a algún jefe se le ocurre hablar de que te está gestionando, un consejo: mándale a la mierda tan pronto como te sea posible. Eso sí, primero busca otro empleo: ni siquiera un buen jefe soportará que le mandes a semejante sitio sin tomar represalias contra ti . Si el título de tales cursos es delator, imagina el contenido. De acuerdo, con esos cursos, no hay látigos. Al menos, no expresamente. Partirán de lo que dice el castellano antiguo:”se cazan más moscas con miel que con vinagre“. Pero no te engañes: si tu mal jefe acude a un curso de esos en busca de la sapiencia necesaria para adentrarse en los misterios de llegar a ser un buen jefe, échate a temblar. Tendrás que sufrir su fingida e impostada preocupación por ti y tu trabajo al menos mientras le duren los efectos de la charla educativa a la que ha acudido. Domina tus arcadas. En unos días, su verdadera naturaleza volverá a emerger, con renovados bríos. Y, créeme, puede que hasta te sientas aliviado. Porque no han conseguido convertirle en buen jefe, pero te ha tenido sometido a sus insufribles sermones de la montaña unos días que te será difícil olvidar.


Un buen jefe es justo. Y ser justo implica valorar, cuidar y premiar a quien trabaja bien y mucho. No tiene por qué ser tu amigo. Si llega a serlo y tú, como empleado, abusas de esa amistad para dejar de hacer tu trabajo, habrás perdido 2 cosas a la vez: un jefe y un amigo. Y, créeme, los amigos son aun más escasos que los buenos jefes.


Por eso, si has tenido la suerte de hallar la rara perla que es un buen jefe en tu camino, cuídala. Vale la pena. 

1 Comentarios

1

Entrañable articulo, solo un detalle, entendemos confunde usted jefe con dueño. Los dueños cuando no ejercen de jefes, ni de coña actúan como jefes con los empleados. Saludos.

escrito por PVC 24/jul/18    23:56

Escribe tu comentario




No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes. Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
1 A PORTADA

Más de 7000 personas -según la Delegada de Seguridad Ciudadana- acudieron a la llamada de los comerciantes de Carmona para respaldar a las dos familias rotas por los recientes atracos a sus negocios y los asesinatos de sus propietarios y  además exigir más seguridad en la ciudad. 


PINCHA EN ESTE ENLACE Y ACCEDE A LA GALERÍA FOTOGRÁFICA DE LA MANIFESTACIÓN DE LOS Y LAS COMERCIANTES DE CARMONA 

Comenta
Manifestacion
01

"Todos deseamos mayor seguridad. Así lo han manifestado por activa y por pasiva todos los sectores sociales de Carmona. El que suscribe también, pero con un matiz: Sobre todo, mayor Seguridad Social..."

Comenta
1 dani 1 por los pelos

"Estoy en la frontera, supongo, entre la juventud y la ¿adultez?, aunque ya con pie y medio en la madurez..."

Comenta
Rodaje

El "primo" del Matacán se ha dado una vuelta por los preparativos del rodaje de la segunda parte de la serie "La Peste", que creen que vió....

Comenta
A montero ultimo apreton

"Del aprieto al apretón va más o menos lo mismo que del apuro al sobreesfuerzo, salvados sean los movimientos del vientre, desatados e incontenibles, que no se diga a donde llevan..."

Comenta
Informativa pictogramas

La formación verdimorada del Ayuntamiento de Carmona presentó en el pasado pleno de julio, una moción para mejorar la accesibilidad de edificios y espacios públicos a través del uso de pictogramas, que evitan la exclusión social de quienes tienen dificultades para el uso del lenguaje verbal como personas con Síndrome de Down o Trastornos del Espectro Autista.

Comenta
Migrantes

¿Por qué migrantes está sustituyendo, en bastantes declaraciones y escritos, a inmigrantes?

Comenta
CONTENEDORES ALCALÁ

La portavoz municipal de Cs en el Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra censura que el gobierno de la ciudad “no ponga una solución a la situación que padece la ciudad y los trabajadores de la Mancomunidad Los Alcores”

Comenta
Joyeria atracada

El homicidio se ha producido durante la tarde, a la hora de redactar esta noticia desconocemos más datos de lo ocurrido. 

Comenta
NOTICIASPOLITICALOCALLOGO
UNIDOSPORUNMUNDOMASVERDE
Bienvenidosrefugiados